El Mirador del Goloso
Sentirse como en casa es una sensación que se puede conseguir en muy pocos lugares por donde uno pasa.
El Mirador del Goloso es uno de ellos. Un restaurante que debería acuñar otra denominación que lo definiera mejor, porque más que un lugar para ir sólo a comer, es un lugar para estar, para disfrutar con los amigos sin prisas, para rodearse con la familia en una ambiente relajado y distendido. Porque Alfonsa y Quiterio se han encargado de ello desde 1980 cuando abrieron un pequeño restaurante en la carretera de Colmenar, frente al cuartel militar del Goloso en la salida 18, y descubrieron a todos que preparar comida casera sólo se puede hacer en casa. Así que convirtieron el restaurante en «su casa».
Desde entonces «su casa» ha ido creciendo hasta contar en la actualidad con una capacidad de 180 comensales repartidos en cuatro comedores independientes. En primavera y verano, una espléndida terraza con vistas a la sierra hará que la sobremesa sea tan larga como uno quiera. Porque en El Mirador del Goloso no ha lugar para las prisas. El reloj se detiene cuando entras porque es la manera de disfrutar de una comida suculenta, de productos de primera calidad preparados con el mismo cariño que Alfonsa ha impuesto desde sus orígenes cuando se puso al frente de la cocina. Pero no por ello exenta de una elaboración propia de un restaurante moderno y vanguardista. Porque en su carta se pueden encontrar todo tipo de platos, desde los más tradicionales hasta los más originales.
Su bodega es otro de los puntos fuertes con vinos de primer nivel que hacen un maridaje perfecto con cada plato que se puede degustar en el Mirador del Goloso. Aunque siempre será el trato hogareño, que todos los integrantes de este restaurante familiar nos proporcionan desde que entramos por la puerta, el que mejor recuerdo nos dejará y el que nos hará volver.
El Mirador del Goloso es uno de ellos. Un restaurante que debería acuñar otra denominación que lo definiera mejor, porque más que un lugar para ir sólo a comer, es un lugar para estar, para disfrutar con los amigos sin prisas, para rodearse con la familia en una ambiente relajado y distendido. Porque Alfonsa y Quiterio se han encargado de ello desde 1980 cuando abrieron un pequeño restaurante en la carretera de Colmenar, frente al cuartel militar del Goloso en la salida 18, y descubrieron a todos que preparar comida casera sólo se puede hacer en casa. Así que convirtieron el restaurante en «su casa».
Desde entonces «su casa» ha ido creciendo hasta contar en la actualidad con una capacidad de 180 comensales repartidos en cuatro comedores independientes. En primavera y verano, una espléndida terraza con vistas a la sierra hará que la sobremesa sea tan larga como uno quiera. Porque en El Mirador del Goloso no ha lugar para las prisas. El reloj se detiene cuando entras porque es la manera de disfrutar de una comida suculenta, de productos de primera calidad preparados con el mismo cariño que Alfonsa ha impuesto desde sus orígenes cuando se puso al frente de la cocina. Pero no por ello exenta de una elaboración propia de un restaurante moderno y vanguardista. Porque en su carta se pueden encontrar todo tipo de platos, desde los más tradicionales hasta los más originales.
Su bodega es otro de los puntos fuertes con vinos de primer nivel que hacen un maridaje perfecto con cada plato que se puede degustar en el Mirador del Goloso. Aunque siempre será el trato hogareño, que todos los integrantes de este restaurante familiar nos proporcionan desde que entramos por la puerta, el que mejor recuerdo nos dejará y el que nos hará volver.